‒Te salió otra arruga, corazón. Su mano helada toca el surco entre mi mejilla y mi ojo derecho. Ella inclina su cabeza y posa su mirada en mí. Parece que trata de memorizar la silueta de mi rostro, como si contara cada uno de mis lunares, cada mancha que el sol ha dejado en mi… Sigue leyendo Alquimia de una flor
